Miró al halcón con ojos comprensivos. Por unos instantes pensó en liberarlo, pero desechó la idea al contemplarlo con detenimiento: el animal era viejo y llevaba demasiados años encerrado como para tener fuerza alguna en sus alas.
Aunque dejara libre al halcón, no sobreviviría por mucho tiempo cuidándose él solo. Pudo haber sido un animal salvaje antaño, pero ahora solo puede alegrar su alma evocando recuerdos. Recuerdos que no volverán a repetirse. Recuerdos que, como a ella, le podían sacar alguna que otra sonrisa u lágrima pero, al fin y al cabo, solo son imágenes producidas por su memoria.
El suspiro se produjo simultáneo al piar y batir de alas del halcón, que casi no podía extenderlas dentro de la destartalada jaula.
Se produjo un encuentro visual en el que ambos hallaron reconocimiento.
-Demasiada vida para tan poca jaula-murmuró en voz baja al halcón.
Se puso un guante y abrió la puerta de la jaula. Acercó su brazo a la obertura y el decrépito animal se posó en su brazo. Aprovechó su "libertad" para batir las alas durante unos segundos y piar fuertemente: sabía que no tardaría en ser enjaulado.
Se sentó en el sofá con el halcón todavía posado sobre su articulación y le acarició el pecho suavemente al tiempo que entonaba una canción triste y melódica.
Se perdió en su propio mundo, mirando a la nada y acariciando al animal de manera inconsciente y automática.
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jueves, 8 de agosto de 2013
sábado, 10 de septiembre de 2011
Monstruo.
Rabia corre por mis venas en este momento. Impotencia y cansancio se alían y pasan al bando contrario. Pierdo el control de mis pensamientos, mis sentimientos.
Siempre me he refugiado bajo una personalidad falsa, inventada, adaptada a la forma de ser de los demás. Ahora ha llegado el momento de mostrarme como soy, y de las frustraciones de mi pasado, dejar a mi bestia correr.
Deborará a todos aquellos que me han causado daño, arrasará los lugares donde hemos sido encarcelados. Se tomará la justicia por su propia mano, en el mismo instante en que le deje al mando. Pasaré a ser mero recuerdo, del que nadie se acordará con el tiempo. Obtendré mi venganza pese a haber muerto. Seré feliz con tan solo ver libre al monstruo que llevo dentro. Alcanzaré la paz con vuestro sufrimiento.
Siempre me he refugiado bajo una personalidad falsa, inventada, adaptada a la forma de ser de los demás. Ahora ha llegado el momento de mostrarme como soy, y de las frustraciones de mi pasado, dejar a mi bestia correr.
Deborará a todos aquellos que me han causado daño, arrasará los lugares donde hemos sido encarcelados. Se tomará la justicia por su propia mano, en el mismo instante en que le deje al mando. Pasaré a ser mero recuerdo, del que nadie se acordará con el tiempo. Obtendré mi venganza pese a haber muerto. Seré feliz con tan solo ver libre al monstruo que llevo dentro. Alcanzaré la paz con vuestro sufrimiento.
lunes, 27 de junio de 2011
Nostalgia amorosa.
Miro por la ventana y aunque afuera está despejado, en mi interior llueve. No conozco el motivo de esta tristeza, incluso me reprendo a mi misma por estar en este estado sin motivo alguno. Aunque, quizás, si tengo un motivo...
Una mañana de primavera, como solía hacer de costumbre, paseaba por el puerto cuando un barco acababa de abordar el lugar. Decenas de personas se apearon de él, cada cual más cargada con sus respectivas pertenencias. Normalmente no solía prestar atención a los viajeros, pero uno en especial llamó ese día mi atención. Se trataba de una mujer de tez bronceada por el sol, cabello de color azabache y cuerpo esbelto. Iba ataviada con un vestido blanco y una chaqueta fina a juego con las sandalias romanas de color crema que calzaba. No llevaba equipaje, ni tan siquiera una bolsa de mano. Pensé las posibles razones por las que no traía nada consigo, en realidad, no sé qué es lo que pensé, solamente me cautivó.
Pasó una semana y sin querer, inconscientemente mientras daba mi paseo matutino, pensé en aquella joven que sería de mi misma edad. Fui al trabajo con la mente ensimismada. Incluso había olvidado que se incorporaba un nuevo empleado, que a partir de ese día sería mi nuevo compañero. Mi sorpresa fue mayúscula cuando encontré a la chica del puerto ocupando el escritorio contiguo al mío.
Mi rostro adormilado adquirió una radiante sonrisa.
-Hola, soy Rebeca. Encantada de conocerte-se presentó con cálida amabilidad.
-Igualmente-le respondí con su mismo tono.
Rebeca y yo intimamos rápidamente, pronto comenzamos a salir juntas a todos los lados: íbamos al cine, de compras, a las discotecas, a montar en bicicleta, etc. Estaba siendo la mejor etapa de mi vida y pese a que siempre había sido reacia a la compañía de alguien a largo plazo-motivo por el cual tan poco tenía animales de compañía-, con Rebeca me sentía cómoda. Confiaba en ella: le contaba todos mis temores, mis sueños, mis problemas con los hombres, etc. Y ella a mí-aunque ahora sé que hay cosas en las que me mintió; Me encantaba que fundiera sus verdes ojos en los míos y que sonriera. Rebeca siempre tuvo una bonita sonrisa.
¿Estoy enamorada? Me preguntaba con cierta frecuencia."No, no puede ser" me respondía a mi misma tratando de engañarme."Se trata de una confusión, mis sentimientos me están jugando una mala pasada"
Lo que no me esperaba era conocer dos meses más tarde a Diana, la actual pareja de Rebeca. Entré en estado de shock y casi no logré controlar la rabia que me carcomía por dentro. Más que saber que tenía novia, me hirió que me mintiera. Recuerdo perfectamente cuando se metió con una pareja de homosexuales que se estaban besando en la terraza de un restaurante.
-¿Queréis dejaros ya de tanto besuqueo?, estoy intentando comer-dijo ella con altanería y desprecio.
-¿Por qué no les dejas tranquilos?, no te han hecho nada. Deja que sean felices como quieran-le recriminé indignada por su actitud.
-No me digas que estas a favor de la gente que son como esos, ¿a caso no serás tú también como ellos?-me acusó.
-Para nada, me gustan los hombres. Pero no veo por qué no pueden ser felices dos personas de igual sexo, no entiendo el afán que tienen algunas personas en tratar de destruir o eliminar aquello que les resulta extraño o poco convencional-respondí defendiéndome a mí y a las personas homosexuales.
Durante la cena-en la que me presentó a Diana-me mostré amable y serena. Diana era una buena mujer, inteligente y cariñosa, atenta y amable. El único defecto que se le podía sacar era su estridente voz, pero por lo demás era como cualquier otra chica de veintitrés años.
Al llegar a casa me fui desvistiendo conforme iba avanzando hasta mi dormitorio: me descalcé un zapato en la entrada, el otro en el salón; el vestido acabó en el pasillo y yo, tendida sobre la cama. Me acurruqué entre la colcha y un oso gigante de peluche que me había regalado Rebeca.
Rebeca, Rebeca. ¿Por qué eres tan complicada?
Pensé en una noche en la que salimos de fiesta. Nos encontrábamos en una sala chillout y Rebeca se acercó a dos hombres, con los que acabamos pasando la noche. Recuerdo perfectamente como tonteaba con ambos, incluso con otros hombres que la miraban desde la barra, la pista de baile o la puerta del baño. Ella les guiñaba el ojo, rehumedecía sus labios de color carmín con su lengua y después se mordía el labio inferior lentamente, saboreándolo, mientras miraba al chico a los ojos; también dejaba caer su mano "accidentalmente" sobre la entrepierna de su acompañante mientras le besaba desde el cuello hasta el lóbulo de la oreja. Resumiendo: era toda una seductora, y lo sabía. Sabía que complacía a los hombres.
Y ahora...está con Diana. Pero ¿cómo es posible? después del desprecio que mostró a aquella pareja en el restaurante, después de tontear con todos aquellos hombres en una noche y, para colmo, pasar la noche y parte de la mañana con uno de ellos, ¿Cómo puede ser que esté ahora con Diana?
Últimamente la actuación de Rebeca me tenía confundida, era un asunto sin pies ni cabeza. Pero lo peor fue, mientras alcanzaba el sueño, pensar: "No puedo creerme que tenga novia. Yo soy mil veces mejor que esa Diana del diablo. ¿Por qué no me escogió a mi?"; al instante volví a cambiar la dirección de mis pensamientos. "Pero ¿en qué estoy pensando? ¿estoy celosa de una mujer?No, no puede ser cierto pero... Rebeca es solo una amiga, mi mejor amiga... y tiene novia, Diana. Es guapa, sí, pero no tiene lo que hace falta: es más baja que yo y su tez es similar a la porcelana, sus ojos son oscuros y su cabello demasiado corto, ¡por debajo de las orejas! Argg, ¡ya estoy pensando otra vez en eso! ¿Pero qué demonios me pasa? no estoy actuando como debe ser. Simplemente estoy celosa porque Rebeca pasará más tiempo con Diana en vez de conmigo, eso es. Decidido, ya que Rebeca ha encontrado a su media naranja, es hora de que salga yo a buscar la mia. Buscaré un hombre que me permita recuperar mi cordura.
A la mañana siguiente me levanté temprano, desayuné fuerte e hice mis estiramientos matutinos. Me disponía a salir en busca de mi hombre cuando el teléfono sonó, y contra todo pronóstico, lo que hallé no fue precisamente mi príncipe azul, sino un cáncer.
Nada más enterarse, Rebeca vino a verme. Estaba echa polvo, no esperaba que los análisis que me hice, hacía un mes escaso, revelaran un cáncer de pulmón, seguramente a consecuencia de una anterior etapa como fumadora.
Rebeca me abrazó y besó en la mejilla. Sonreía pero su mirada era triste y sin expresión. Finalmente, Rebeca abrió la boca y dijo: Recuerdas cuando...; y así pasamos la tarde, rememorando los buenos tiempos que habíamos pasado juntas.
Nos encontrábamos en el salón, sentadas en el sofá, la una frente a la otra cuando sonó un teléfono. Esta vez se trataba del móvil de Rebeca.
-Tengo que irme-me anunció tras colgar el aparato. Y para mi sorpresa, me besó en los labios. Fue un beso dulce, intenso.
Observé perpleja como Rebeca abandonaba mi hogar y, cuando hubo desaparecido tras la puerta, lloré, pero no de tristeza, sino de felicidad. Y por alguna razón que todavía no logro entender, no me importó que me besara una mujer.
"Que retorcida es la vida,solo cuando la muerte está cerca te bendice con alegría" pensé con ironía.
Por si todo esto no fuera poco, al cabo de un mes, cuando ya había asimilado que iba a cerrar los ojos para siempre de un momento a otro, recibí una llamada de la clínica donde me hice los análisis. La noticia que me transmitieron no fue ni más ni menos otra: mi analítica se había traspapelado y mi diagnóstico era erróneo.
Tras asimilar la noticia, no sin un gran esfuerzo, lo primero que hice fue llamar a Rebeca para pedirle que viniera a mi casa en cuanto pudiera, puesto que quería comunicarle una cosa muy importante y debía ser en persona.
A la hora y treinta y seis minutos de llamarla, Rebeca se presentó en mi casa. La recibí con un apasionado beso en los labios-puesto que Rebeca últimamente me visitaba con más asiduidad que de costumbre-y le hice sentarse en una silla junto la mesa del salón donde había dos copas de champagne.
-Brindemos-dije rebosante de felicidad.
-¿Por qué motivo?-preguntó ella.
-Porque a partir de hoy podremos estar juntas hasta el fin de nuestras vidas: no tengo cáncer.
Acerqué mi copa a la de ella, pero Rebeca volvió a posar la suya sobre la mesa y se incorporó de la silla donde se encontraba sentada.
-¿Qué te ocurre?¿Por qué estás tan seria?-le pregunté.
Ella sacó un sobre de su bolso.
-¿Ves esto?, es...era una invitación para mi boda con Diana, espero que al final no puedas asistir. De todas formas, se suponía que tendrías que estar muerta.
Esas palabras me sentaron como una jarra de agua no fría, sino congelada.
-¿Pero...desde cuándo estás comprometida?¿Y este último mes que hemos pasado juntas?¡No ha significado nada para ti!¿Desde cuándo habías dejado a Diana para estar conmigo y después volver con ella?
-Escucha bien lo que voy a decirte: nunca he dejado a Diana. Tú siempre has sido la otra. He estado contigo solamente porque se que te gusto y quería que tuvieras una feliz muerte. Pero ahora todo a cambiado. Olvídate de mí, de todo lo que ha ocurrido entre nosotras; y ni se te ocurra presentarte a nuestra boda y con "nuestra" me refiero a Diana y a mí.
Me miró con fría fijeza a los ojos-momento en el cuál me recordó a una mamba negra:rápida, letal, sin remordimientos-y desapareció tras la puerta.
Fue la última vez que vi a Rebeca.
Al incorporarme al trabajo me comunicaron que se había mudado de ciudad y se había instalado en una aislada casita en el campo. También me dijeron que ella y Diana me mandaban recuerdos. Decir que me sentía patética y que también me daba pena a mí misma, es poco. Aceleré el paso para poder encerrarme en el baño cuanto antes y poder desahogarme. No tenía porqué llorar a Rebeca, ya lo hice en su momento. Es más, nunca debí de derramar una lágrima por ella. Pero ahí estaba, encerrada en el baño, llorando como llora una niña ingenua al ver sus ilusiones rotas, su corazón hecho trizas.
Ya han pasado cinco años desde que conocí a Rebeca, cinco años que no han logrado sanar la congoja que me causó ella.
-Buenas noches, cariño. Siento el retraso(beso en los labios), el tráfico era espantoso pero por suerte pude coger un desvío. He traído tu comida favorita: empanadillas caseras, y de postre, helado de vainilla.
Pero... también han pasado tres años desde que conocí a Alejandro. Mi marido y futuro padre de un bebé que está en camino.
Quizás nunca logre olvidar a Rebeca, aunque puede que tan poco quiera hacerlo. Aprendí varias cosas de esa amistad, entre ellas, a abrir los ojos y ver bien lo que tienes delante. Es cierto que a veces, todavía la extraño; y pienso en cómo estarán ella y Diana. Pienso en...si serán igual de felices como lo soy yo ahora.
lunes, 25 de abril de 2011
Vela.
Tras encender un vela y contemplarla durante unos intantes piensas en todo lo que te está sucediendo últimamente. ¿Es verdad? ¿puedes asegurar que no estas soñando aunque estés conscientemente despierto?, ahora, esas canciones que has escuchado hasta la saciedad van cobrando sentido y no es porque el destino se empeñe en meter el dedo en la llaga-o no tan llaga-.
Quizás haya llegado el momento de replantearse ciertas cosas pero siempre hay miedo. La incertidumbre te impide actuar por tí mismo: o eres demasiado racional y aguardas parado a que las cosas cambien, o eres irracional y te lanzas a la piscina sin comprobar primero si esta ésta tiene agua. Y las dudas, ¿qué es correcto y qué no?.
Sigues mirando la llama, cómo se contonea. Te encuentras solo en casa. Silencio, justo lo que necesitas para concentrarte, para ser por una vez lo suficientemente egoísta como para centrarte en tí mismo, sin importarte las demás personas.
Y piensas... piensas en esa persona que te es práticamente desconocida, con la que tan solo has compartido unas cuantas palabras pero aún así sonríes. Y eso te da en qué pensar, ¿qué es lo que realmente sientes?, puesto que si no sintieses nada no sonreirías al recordar. Y cada vez te pierdes más y más en tus pensamientos, en tus conclusiones sin concluir.
Entonces escuchas la puerta principal de casa abriéndose. En tu rostro dibujas una media sonrisa irónica y absorbes el aire que te rodea, lo expulsas y apagas la vela. Observas como se desvanece el rastro de esa llama que te ha hecho compañía. No estás solo. Se acabó tu tiempo, es hora de regresar a la vida real.
domingo, 9 de enero de 2011
Pobre niña tonta.
Terminada la noche, puestas las cadenas. Llora desconsolada por la injusta condena.
Jugó a ser buena y de víbora la trataron, su ayuda ofreció y su vida le arrebataron.
Ahora vaga sin rumbo la pobre niña tonta, que jugó a ser buena y de víbora la trataron.
Terminada la noche, puestas las cadenas. Llora desconsolada por la injusta condena.
Paga sumisamente por un omicidio no cometido, purga sus penas con su corazón marchito.
Busca consuelo en el mansuleo de su único amor, amor prohibido.
2011
Hola a tod@s!!! Con motivo de estrenar el 2011 voy a dejaros el siguiente escrito.
Lo que espero: poder escribir más cosas que el año pasado porque la verdad es que tengo el blog un poco abandonado...
Bueno aquí os dejo el primer escrito del 2011 en mi blog:
Lo que espero: poder escribir más cosas que el año pasado porque la verdad es que tengo el blog un poco abandonado...
Bueno aquí os dejo el primer escrito del 2011 en mi blog:
Te asomas a la ventana, llueve.
Pareces ver llorar a la gente, duele.
Sientes que el frío te envuelve, muerte.
Dice que te quiere, miente.
Pareces ver llorar a la gente, duele.
Sientes que el frío te envuelve, muerte.
Dice que te quiere, miente.
lunes, 15 de noviembre de 2010
...
Y pese a que el tiempo pasa y nos vamos alejando, en vez de olvidarnos nos vamos reencontrando.
Mirada al pasado. Cómo éramos, cómo somos. Lo mucho por lo que hemos pasado en parte ya ha sido censurado, pero aunque no queramos hay etapas que a fuego nos son grabadas.
Herida profunda que no tiene cura, infección penetrante que nubla tu semblante, más de aparente dolor te inunda cuando por la noche tu mente moribunda rememora su derrota.
Y no me siento culpable aunque mis palabras me fallasen, ya que tu actuación me fue indignante.
Y de haber sido persona sincera me hubieses dicho la verdad y no contado una novela.
Me miraste con ojos suplicantes sin entenderme en aquel instante y la presencia de aquel ente indeseable no ayudó ni a tu causa ni a declararte.
Pero nada de eso importa porque a los cinco días me olvidaste, realmente no me conocías como para poder compartir mis días restantes.
Y escribo esto solo para desahogarme, puesto que guardar silencio no ayuda a nadie. Por suerte para tí ya te reencontraste y finalmente parece ser que amas a alguien. Con mi más sincero respeto, espero que ese amor te sea duradero.
Y no te sientas culpable si lees esto, pues fui yo quien pecó en esceso y si volviesemos a encontrarnos en la misma situación, como lo fue aquella noche de mayo, ten por seguro que aunque mis palabras fuesen distintas, no hallarías la respuesta definitiva.
Mirada al pasado. Cómo éramos, cómo somos. Lo mucho por lo que hemos pasado en parte ya ha sido censurado, pero aunque no queramos hay etapas que a fuego nos son grabadas.
Herida profunda que no tiene cura, infección penetrante que nubla tu semblante, más de aparente dolor te inunda cuando por la noche tu mente moribunda rememora su derrota.
Y no me siento culpable aunque mis palabras me fallasen, ya que tu actuación me fue indignante.
Y de haber sido persona sincera me hubieses dicho la verdad y no contado una novela.
Me miraste con ojos suplicantes sin entenderme en aquel instante y la presencia de aquel ente indeseable no ayudó ni a tu causa ni a declararte.
Pero nada de eso importa porque a los cinco días me olvidaste, realmente no me conocías como para poder compartir mis días restantes.
Y escribo esto solo para desahogarme, puesto que guardar silencio no ayuda a nadie. Por suerte para tí ya te reencontraste y finalmente parece ser que amas a alguien. Con mi más sincero respeto, espero que ese amor te sea duradero.
Y no te sientas culpable si lees esto, pues fui yo quien pecó en esceso y si volviesemos a encontrarnos en la misma situación, como lo fue aquella noche de mayo, ten por seguro que aunque mis palabras fuesen distintas, no hallarías la respuesta definitiva.
Reflejo.
Recuerdos que antaño fueron gloriosos ensismiman hoy mi mente.
Viejas lágrimas derramadas son reemplazadas por otras nuevas que continuan el mismo camino al exilio.
El aire gélido de la mañana acompaña a mi corazón desierto por un sendero de anhelos inalcanzables, que por las circunstancias poco a poco son olvidados.
Lucha continua que permanece estancada, busco con desesperación la luz que me lleve a la puerta indicada.
Se lo que supuestamente es correcto e incluso lo intento, pero por más que me esfuerzo solo hallo descontento. Desmotivación que mañana pasará factura, hoy la sepulto bajo mi falsa armadura. Y aunque me impongo ser insconciente, del resultado tarde o temprano uno se arrepiente. Y más verdad que cierto no es que sea tonta, pero lo parezco.
Buscar mi futuro en los libros es mi frustración, mi deshaliento y aunque de vaga se me acuse, eso no es del todo cierto, puesto que de lo que intelecto carezco al trabajo costoso lo complemento.
Soy de vieja escuela, lo admito. De esa escuela que se aprendía al aire libre en el campo, en la que labrabas tú mismo las cosas y no memorizabas sin entendimiento lo escrito en un texto.
Y pese a que trato de adaptarme, no hay motivación que me lleve al camino que los padres actuales quieren.
Y sin acabar de asimilar la importante prueba de mañana, agotada me voy a la cama con la mente todavía atormentada, puesto que como dije antes:
Aunque me impongo ser inconsciente, del resultado tarde o temprano uno se arrepiente.
Lucha continua que permanece estancada, busco con desesperación la luz que me lleve a la puerta indicada.
Se lo que supuestamente es correcto e incluso lo intento, pero por más que me esfuerzo solo hallo descontento. Desmotivación que mañana pasará factura, hoy la sepulto bajo mi falsa armadura. Y aunque me impongo ser insconciente, del resultado tarde o temprano uno se arrepiente. Y más verdad que cierto no es que sea tonta, pero lo parezco.
Buscar mi futuro en los libros es mi frustración, mi deshaliento y aunque de vaga se me acuse, eso no es del todo cierto, puesto que de lo que intelecto carezco al trabajo costoso lo complemento.
Soy de vieja escuela, lo admito. De esa escuela que se aprendía al aire libre en el campo, en la que labrabas tú mismo las cosas y no memorizabas sin entendimiento lo escrito en un texto.
Y pese a que trato de adaptarme, no hay motivación que me lleve al camino que los padres actuales quieren.
Y sin acabar de asimilar la importante prueba de mañana, agotada me voy a la cama con la mente todavía atormentada, puesto que como dije antes:
Aunque me impongo ser inconsciente, del resultado tarde o temprano uno se arrepiente.
sábado, 13 de noviembre de 2010
Quiero esos labios caramelo...
Quiero un beso dulce y un beso amargo de esos labios caramelo,
con los cuales me mantengas presente desde hoy hasta la muerte.
Ser musa de tus ideas extravagantes, de esas que plasmas sobre el lienzo y causan sensaciones.
Quiero un beso dulce y un beso amargo de esos labios caramelo,
con los cuales despierte un día con la certeza de que no fue un sueño.
Quiero uno de esos besos agridulces, que cuando los roce el viento, presienta que eres tú el dueño de estos labios sedientos.
Y pese a la distancia que nos une y nos aleja, ser tuya de pies a cabeza.
Quiero un beso dulce y un beso amargo de esos labios caramelo.
con los cuales me mantengas presente desde hoy hasta la muerte.
Ser musa de tus ideas extravagantes, de esas que plasmas sobre el lienzo y causan sensaciones.
Quiero un beso dulce y un beso amargo de esos labios caramelo,
con los cuales despierte un día con la certeza de que no fue un sueño.
Quiero uno de esos besos agridulces, que cuando los roce el viento, presienta que eres tú el dueño de estos labios sedientos.
Y pese a la distancia que nos une y nos aleja, ser tuya de pies a cabeza.
Quiero un beso dulce y un beso amargo de esos labios caramelo.
viernes, 22 de octubre de 2010
Lloráste...
Lloráste de alegría, lloráste por amor.
Pensáste que le tenías y se robó tu corazón.
Jugó con tu vida, jugó con tu ilusión.
Pensó que no sufrirías y te abandonó.
Pagáste las deudas, pagáste con dolor.
Juraste que le matarías pero el valor te faltó.
Lloráste de alegría, lloráste por amor.
Pensáste que le tenías y se robó tu corazón.
Pensáste que le tenías y se robó tu corazón.
Jugó con tu vida, jugó con tu ilusión.
Pensó que no sufrirías y te abandonó.
Pagáste las deudas, pagáste con dolor.
Juraste que le matarías pero el valor te faltó.
Lloráste de alegría, lloráste por amor.
Pensáste que le tenías y se robó tu corazón.
Lloráste en la fría mañana en la que él te abandonó.
sábado, 21 de agosto de 2010
Ella.
Noche clara, sin ti amarga. Noche lluviosa pero hermosa. Noche solitaria, noche tranquila. Dulce noche suicida.
Ella se sentía melancólica, perdida. Solo hallaba consuelo en la oscuridad que la cubría.
Esa noche Ella había sufrido una recaída, había olvidado la razón de su vida.
Partió de madrugada, sin prisa llegó a su destino. Miró al cielo con lágrimas en los ojos. Un último recuerdo, un último suspiro..., un último pensamiento:Lo siento; acompañado de una agridulce despedida.
-Noche clara, sin ti amarga. Noche lluviosa pero hermosa. Noche solitaria, noche tranquila. Dulce noche suicida-predicó con una leve sonrisa en su rostro.
Y decidida, decidió poner fin a su agonía. Armada de un valor sobrehumano, dedicó su muerte al viento, fiel testigo de su obcecación y sufrimiento.
Esa noche Ella había sufrido una recaída, había olvidado la razón de su vida.
Partió de madrugada, sin prisa llegó a su destino. Miró al cielo con lágrimas en los ojos. Un último recuerdo, un último suspiro..., un último pensamiento:Lo siento
-Noche clara, sin ti amarga. Noche lluviosa pero hermosa. Noche solitaria, noche tranquila. Dulce noche suicida-predicó con una leve sonrisa en su rostro.
Y decidida, decidió poner fin a su agonía. Armada de un valor sobrehumano, dedicó su muerte al viento, fiel testigo de su obcecación y sufrimiento.
Vampiro.
El brillo de la luna fue sucumbido por el de su cuerpo, tan suave y musculoso como eterno. Su rostro era duro y frío, pero para nada sombrío; en su tez albina relucían sus perfectos labios humedecidos con sangre. Sus ojos grises como la plata se posaban sobre mi clavícula, para un segundo más tarde degustar mi carne..., ahora marchita.
viernes, 2 de julio de 2010
Cualquiera puede dominar el sufrimiento...
Te muestras distante, no eres la misma. Te sientes atrapada entre las miradas, las risas. Buscas un lugar seguro, aislado y silencioso, y creas un muro contra lo que te resulta ilógico y doloroso. Sientes ganas de llorar, pero no puedes, no dejarás que nadie se entere. Eres fuerte, aunque eso no sea sufiente.
Te mantendrás alejada como lo has hecho estos últimos años, sola y felizmente, ocultando a los demás la nostalgia que sientes. Te sientes confusa, perdida, no tienes nada claro. El mundo continúa su curso mientras tú te atascas, como rama que queda atrapada en la orilla y no puede continuar el curso del río. Pero, por si fuera poco, te traicionan tus propios sentimientos. En parte crees que puedes evitarlos, pasarlos por alto, pero sabes que no tienes escapatoria a ellos y cuanto menos te lo esperas, tu careta de la felicidad se rompe y deja ver un poco de lo que está pasando en tu interior. Te invade la desesperación, la impotencia. Tratas en vano intento controlar tus emociones, pero tu cuerpo no te escucha, no atiende a autocontroles de esos que tanto te impones; ya que tú misma eres la que se acorta la correa, la que limita su propia libertad.
Cuando superas la crisis te lo tomas a risa, vuelves a crear otra máscara y aparentas verlo por el lado optimista frente a los que te rodean en ese instante-pero interiormente te preocupa, ya que estos ataques son cada vez más frecuentes.
Intentas pedir ayuda a la única persona en la que confías, pero incluso, te asalta la duda de si esa persona, tu confidente y amiga, se tomará enserio tu problema-o como se llame lo que te pasa-y si será capaz de mantenerlo en secreto. Luego, después de pensarlo durante largo tiempo de indecisión, decides que no. No lo hará.
Has aprendido bien las lecciones de la vida, te has vuelto desconfiada, deseosa de encontrar a alguien que te entienda pero sin dar al principio mucha rienda suelta, ya que, el destino quiso que en los que más confiabas te atacaran por la espalda con una daga envenenada. Lo peor... es que te muestras indiferente, puedes sentir rencor pero en vez de culpar a los que te hicieron daño, te culpas a ti misma.
No comprendes nada, no sabes que camino elegir, no encuentras tu lugar en el mundo. Solo eres una figurilla en un estante, pequeña e insinificante.
" Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo sufre".
William Shakespeare.
Te mantendrás alejada como lo has hecho estos últimos años, sola y felizmente, ocultando a los demás la nostalgia que sientes. Te sientes confusa, perdida, no tienes nada claro. El mundo continúa su curso mientras tú te atascas, como rama que queda atrapada en la orilla y no puede continuar el curso del río. Pero, por si fuera poco, te traicionan tus propios sentimientos. En parte crees que puedes evitarlos, pasarlos por alto, pero sabes que no tienes escapatoria a ellos y cuanto menos te lo esperas, tu careta de la felicidad se rompe y deja ver un poco de lo que está pasando en tu interior. Te invade la desesperación, la impotencia. Tratas en vano intento controlar tus emociones, pero tu cuerpo no te escucha, no atiende a autocontroles de esos que tanto te impones; ya que tú misma eres la que se acorta la correa, la que limita su propia libertad.
Cuando superas la crisis te lo tomas a risa, vuelves a crear otra máscara y aparentas verlo por el lado optimista frente a los que te rodean en ese instante-pero interiormente te preocupa, ya que estos ataques son cada vez más frecuentes.
Intentas pedir ayuda a la única persona en la que confías, pero incluso, te asalta la duda de si esa persona, tu confidente y amiga, se tomará enserio tu problema-o como se llame lo que te pasa-y si será capaz de mantenerlo en secreto. Luego, después de pensarlo durante largo tiempo de indecisión, decides que no. No lo hará.
Has aprendido bien las lecciones de la vida, te has vuelto desconfiada, deseosa de encontrar a alguien que te entienda pero sin dar al principio mucha rienda suelta, ya que, el destino quiso que en los que más confiabas te atacaran por la espalda con una daga envenenada. Lo peor... es que te muestras indiferente, puedes sentir rencor pero en vez de culpar a los que te hicieron daño, te culpas a ti misma.
No comprendes nada, no sabes que camino elegir, no encuentras tu lugar en el mundo. Solo eres una figurilla en un estante, pequeña e insinificante.
William Shakespeare.
miércoles, 20 de enero de 2010
Quizás...
Bueno, hacía ya tiempo que no escribía y pensé que esta era una buena forma de estrenar el 2010. Estas líneas que dejo aquí escritas las escribí a petición de mi hermana, que necesitaba escribir oraciones o frases que empezaran por la misma palabra todo el rato. He de confesar que una vez encontrada la palabra, no fue nada escribirlo. Bueno no me enrrollo más y aquí os lo dejo:
Quizás fue un sueño producido por el recuerdo.
Quizás fue un recuerdo procedente de una pesadilla.
Quizás fue una pesadilla derivada del sueño.
Quizás no fue nada de eso.
Quizás todo fue real y cierto.
Quizás su dulce voz llamándome era verdadera.
Quizás sus ojos negros no me engañaron.
Quizás fue un hecho real del subconsciente rescatado.
Quizás sí pasó la pasada primavera.
Quizás él sí fue real, un hombre de carne y hueso.
Quizás NO fue un sueño producido por el recuerdo.
Quizás NO fue un recuerdo proedente de una pesadilla.
Quizás NO fue una pesadilla derivada del sueño.
Quizás todo fue real y cierto.
martes, 8 de septiembre de 2009
Ultimo aullido

Camino, junto a la gran esfera blanca. Me guio por ese olor, su olor, la esencia de todo mi ser.
Siento…como me llama, necesito encontrarme con ella, que me reconozca en cuanto me vea, que me diga que me quiere, que me desea.
Quiero, que al regresar a casa me abrace, me abrace con todas sus fuerzas sobre su pecho; como solía hacerlo antes.
Pero despierto de golpe, la luna ya no me acompaña. La cálida luz me quema y mis ojos vierten lágrimas sobre la arena, profano un aullido al viento para que se lleve mi sufrimiento.
No fue real, sino, un sueño. El mismo sueño que tengo una y otra vez cada noche desde que te perdí. Es tu ausencia la que me daña tanto, el no poder verte, tocarte, oírte o incluso olerte es eso lo que me está matando.
Quiero que sepas que mis lunas ya han pasado y que este viejo lobo su final ha alcanzado. Puedes estar orgullosa de tu fiel amigo, ya que, mientras le quede un último soplo de aire evitara que caigas en el olvido.
Ahora perdóname, voy a cerrar los ojos y con un poco de suerte en menos de una hora solo seré un trozo de carne sobre un montón de huesos con el que alimentar a los cuervos.
Por ti, cierro los ojos y lanzo mi último aullido al viento.
martes, 7 de julio de 2009
Sin Sentido
Mi vida, mi prision. Mi castigo sin compasion.
Una verdad, un deseo. Arrebatado de su sueño.
Una espina, una lágrima. Derramada por la persona a la que ama.
Un don, su pasión. Por la que lo entrego todo y hayo consolacion.
Una verdad, un deseo. Arrebatado de su sueño.
Una espina, una lágrima. Derramada por la persona a la que ama.
Un don, su pasión. Por la que lo entrego todo y hayo consolacion.
No al MALTRATO
Tu, que derramas lágrimas de porcelana y arropas tu piel con las frias y oscuras sombras.
Tu, que lloras su perdida a cada hora que pasa y te odias mas a ti misma cada segundo que transcurre.
Recuerda lo que te hizo esa persona y deja de castigar tu alma, ya que la vida sigue y los maltratos se pagan.
Tu, que lloras su perdida a cada hora que pasa y te odias mas a ti misma cada segundo que transcurre.
Recuerda lo que te hizo esa persona y deja de castigar tu alma, ya que la vida sigue y los maltratos se pagan.
miércoles, 24 de junio de 2009
Sigue
El cielo de su corazon ha oscurecido y entre lágrimas amargas ha partido. Su último soplo, atrapado entre los rosales de sus labios, no finalizará su destino, decirle a su amor que siga su camino.
lunes, 22 de junio de 2009
Lo siento.
La tarde es oscura y gris. Ya está oscureciendo, una vez más en el universo.
Mi mente abre la puerta a esos dolorosos recuerdos que una vez me cautivaron por completo.
Busco refugio en el más claro de los deseos pero me desvanezco en el intento.
Las imágenes me golpean violentamente la cabeza, me aturden, me hacen daño. Un daño insonoro, sentido en cada latido de mi corazón.
Lucho por despojarlos de mi mente pero no puedo, me atormentan. Me siento pequeña e insignificante, me odio a mí misma, me odio, me odio con todas mis fuerzas. Me odio por pensar que os pude salvar, por recordar aquello que me dijiste antes de marchar, por ser una cobarde sin necesidad.
Te quiero, no me cabe duda. Por eso es que lo siento, lo siento por ti porque no voy a cumplir tu deseo. Lo siento, pero para cuando acabe de contar esto estaré en el entierro. Mi entierro.
Y no trates de ayudarme a ir al cielo, no. Vuelvo al infierno, al lugar de donde pertenezco.
Es por eso simplemente que lo siento, porque te quiero pero no te merezco aunque estés muerto.
Mi mente abre la puerta a esos dolorosos recuerdos que una vez me cautivaron por completo.
Busco refugio en el más claro de los deseos pero me desvanezco en el intento.
Las imágenes me golpean violentamente la cabeza, me aturden, me hacen daño. Un daño insonoro, sentido en cada latido de mi corazón.
Lucho por despojarlos de mi mente pero no puedo, me atormentan. Me siento pequeña e insignificante, me odio a mí misma, me odio, me odio con todas mis fuerzas. Me odio por pensar que os pude salvar, por recordar aquello que me dijiste antes de marchar, por ser una cobarde sin necesidad.
Te quiero, no me cabe duda. Por eso es que lo siento, lo siento por ti porque no voy a cumplir tu deseo. Lo siento, pero para cuando acabe de contar esto estaré en el entierro. Mi entierro.
Y no trates de ayudarme a ir al cielo, no. Vuelvo al infierno, al lugar de donde pertenezco.
Es por eso simplemente que lo siento, porque te quiero pero no te merezco aunque estés muerto.
Para la persona que he de anhelar.
Si la muerte es igual a soñar, ¿por qué la he de temer? ¿por qué me ha de
asustar?, si al fin y al cabo ya no sentiré ¿qué sentido tiene luchar?
Si ya no despertare, si ya no te veré ¿para qué sufrir innecesariamente?
¿por qué vivir cuando puedes ser feliz dejando de existir?
Muchas han sido las suplicas, innumerables. Mas ya me he cansado, mi
tiempo se ha agotado.
No hay marcha atrás, ni retorno en el que confiar. Solo queda expuesto en
el aire mi amor interminable a mi ser mas añorable.
La despedida será dura pero superable, mas sé que con el tiempo él logrará
perdonarme.
Con los años ya no albergara rencor en su corazón, puede que solo un
minúsculo dolor que pronto será sustituido por otro amor. Finalmente me
perdonará y olvidará definitivamente, y volverá a ser feliz nuevamente.
Seremos, todos, felices eternamente.
Ahora mi tiempo se ha agotado, mi cuerpo marchitado y mi amor
permanece enterrado en el más bello de los recuerdos anhelados.
Más un mensaje te quiero dejar antes de marchar:
Nos reencontraremos, siempre, en nuestro lugar especial.
asustar?, si al fin y al cabo ya no sentiré ¿qué sentido tiene luchar?
Si ya no despertare, si ya no te veré ¿para qué sufrir innecesariamente?
¿por qué vivir cuando puedes ser feliz dejando de existir?
Muchas han sido las suplicas, innumerables. Mas ya me he cansado, mi
tiempo se ha agotado.
No hay marcha atrás, ni retorno en el que confiar. Solo queda expuesto en
el aire mi amor interminable a mi ser mas añorable.
La despedida será dura pero superable, mas sé que con el tiempo él logrará
perdonarme.
Con los años ya no albergara rencor en su corazón, puede que solo un
minúsculo dolor que pronto será sustituido por otro amor. Finalmente me
perdonará y olvidará definitivamente, y volverá a ser feliz nuevamente.
Seremos, todos, felices eternamente.
Ahora mi tiempo se ha agotado, mi cuerpo marchitado y mi amor
permanece enterrado en el más bello de los recuerdos anhelados.
Más un mensaje te quiero dejar antes de marchar:
Nos reencontraremos, siempre, en nuestro lugar especial.
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